La gestión del estrés nuestra mejor aliada

19/05/2022
La gestión del estrés nuestra mejor aliada
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Tiempo de lectura: 4 minutos

El uso del término estrés se ha popularizado sin que la mayoría de las personas tengan claro en qué consiste. En realidad, el estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, aunque hoy en día se confunde con una patología. El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado o nervioso. El cuerpo reacciona ante el estrés al liberar hormonas. A corto plazo, estas reacciones son buenas porque pueden ayudarle a manejar la situación que causa el estrés. Esta es la manera en que su cuerpo se protege a sí mismo. Cuando entramos en fase de cansancio, el estrés nos puede afectar a partir de tres niveles:

  • Psicológico:preocupación por pequeñas cosas, ansiedad, inseguridad, dificultad para tomar decisiones y para concentrarse, pensamientos negativos sobre uno mismo, los otros y el futuro, temor a la pérdida de control, irritabilidad y tristeza.
  • Fisiológico: elevación de la tensión arterial, aumento del ritmo cardíaco, elevación del colesterol sanguíneo, cefaleas, lumbalgias, dificultades respiratorias, síntomas gastrointestinales y síntomas dermatológicos.
  • Comportamental: bajo rendimiento, tabaquismo y/o abuso de otras drogas (alcohol, cocaína, etc.), absentismo, malas relaciones interpersonales, alteraciones en la alimentación, problemas sexuales.

Posibles efectos a largo plazo

En la década de los 60, dos cardiólogos, Rosenman y Friedman, del hospital Monte Sinaí (San Francisco, California) describieron un estilo de comportamiento que llamaron patrón de conducta tipo A, y determinaron que constituye un factor de riesgo para la cardiopatía isquémica. Las personas que sufren mucho estrés a menudo tienen 2,5 veces más probabilidades de presentar angina de pecho o infarto de miocardio y se caracterizan por dar respuestas no adaptativas cuando se han de afrontar situaciones estresantes.

Para ello, podremos utilizar técnicas de pensamiento positivo y estrategias de solución de problemas. Mientras pongamos en práctica las técnicas de control del estrés, también las podemos combinar con herramientas de gestión y técnicas de control emocional en general.

  • Pensamiento positivo: Implica aprovechar al máximo las situaciones problemáticas, tratar de ver lo mejor de otras personas y verse a sí mismo y a nuestras habilidades de manera positiva. Si el foco de nuestro problema está dentro de nosotros y no sabemos qué hacer cuando se tiene ansiedad, podemos utilizar la siguiente técnica:
  • Estrategias de solución de problemas: Si hemos localizado el problema estresante en el ambiente y las personas que nos rodean, tendremos que orientar el tratamiento del estrés y la ansiedad hacia esa dirección. Para aprender a encontrar soluciones rápidamente, tendremos que despejar nuestra mente y centrarnos en resolver el conflicto que se nos plantea, ponernos nerviosos resulta algo contraproducente y seguramente generará aún más estrés en nosotros.

En definitiva, no todo el estrés es perjudicial por definición, dependerá del tipo de situación que origina el estrés –que llamaremos situación estresora o estresor–, de la interpretación que hagamos –podemos valorarlo como un reto o como una amenaza–. Todos nos sentimos estresados en algún momento u otro. Es una reacción normal y saludable a un cambio o desafío. Pero el estrés que continúa por más de unas cuantas semanas puede afectar a la salud. Te recomendamos aprender nuevas maneras de manejar el estrés para evitar la enfermedad futura.

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