El peligroso aumento de la cosmeticorexia entre los más jóvenes

Crece la cosmeticorexia

La obsesión por el cuidado facial siguiendo las modas que dictan las redes sociales está creciendo de manera preocupante. La tiranía de la imagen y la belleza está afectando a jóvenes desde edades alarmantemente tempranas. Estamos hablando de las víctimas de la cosmeticorexia, la compra compulsiva de cosméticos que afecta a adolescentes. Estos se dejan influenciar a diario por rutinas de belleza que aparecen en Tik Tok o Instagram y acaban dañándose la piel, puesto que desconocen la conveniencia o no de ciertos productos que se aplican.

 

La juventud eterna en redes sociales

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En un anterior artículo os hablábamos de la influencia de las redes sociales en nuestro concepto de imagen corporal. Pues bien, derivado de esa necesidad de lucir perfecto/a, ha aparecido este nuevo trastorno que afecta de lleno, no sólo a adolescentes, también a cientos de niñas que apenas superan los 10 años. Estas niñas, obsesionadas por los cosméticos, copian las rutinas de cuidado que ven en redes, compartiéndolas a su vez con sus seguidores. En muchas ocasiones, utilizan productos peligrosos que pueden producirles dermatitis o incluso quemaduras.

Lo que lleva a los jóvenes a preocuparse tanto por su imagen es la persecución del ideal de belleza que crean las redes sociales a través de influencers a quienes miles de marcas de cosmética pagan para promocionar sus productos. Todo ello acaba generando frustración y problemas de autoestima a los cuales se suma ahora un riesgo físico en su piel, ya que la mayoría de cremas y tratamientos no están indicados para su edad. Los activos presentes en esas cremas están creados para pieles maduras y de ahí que acaben sufriendo irritaciones.

Estamos ante un escenario tan preocupante como antinatural, pues están surgiendo esclavos de la belleza de tan solo 12 años, preocupados por evitar arrugas en la piel y adictos a la compra compulsiva de productos de cosmética de dudosa calidad. Todo ello porque un maquillaje o crema en cuestión se ha hecho viral en redes sociales.

Esta tendencia se agudizó en la pandemia durante la reclusión en casa que acentuó indudablemente el uso de pantallas y consumo de redes sociales. A partir de ahí, el uso de cremas y maquillajes se ha convertido en un ritual diario para jóvenes preocupados por sus manchas, arrugas y papada, que ansían preservar su juventud.

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Peligros derivados de un mal uso de los cosméticos

Los cosméticos pueden causar una variedad de reacciones adversas en adolescentes, especialmente debido a la sensibilidad de su piel en desarrollo y a los cambios hormonales. Algunas de las reacciones adversas más comunes incluyen:

  • Irritación cutánea: Pueden experimentar enrojecimiento, picazón, ardor o descamación después de usar ciertos productos, especialmente aquellos con ingredientes irritantes o alérgenos.
  • Acné: Algunos cosméticos pueden obstruir los poros y provocar brotes de acné, especialmente si no se retiran adecuadamente.
  • Dermatitis de contacto alérgica: Los adolescentes pueden desarrollar una reacción alérgica a ciertos ingredientes de los cosméticos, como fragancias, conservantes o colorantes, lo que puede provocar inflamación, hinchazón y picazón en la piel.
  • Sensibilidad al sol: Algunos productos cosméticos pueden aumentar la sensibilidad de la piel al sol, lo que aumenta el riesgo de quemaduras solares y daño solar.
  • Reacciones sistémicas: En casos raros, los adolescentes pueden experimentar reacciones alérgicas sistémicas graves a ciertos cosméticos, lo que puede incluir dificultad para respirar, hinchazón facial o anafilaxia.

Es importante que los adolescentes utilicen productos cosméticos adecuados para su tipo de piel y que realicen pruebas de parche antes de aplicar nuevos productos en áreas extensas de la piel. Además, es fundamental enseñarles la importancia de una buena higiene facial y de seguir una rutina de cuidado de la piel adecuada para minimizar el riesgo de reacciones adversas. Si experimentan alguna reacción adversa, es importante que dejen de usar el producto y consulten a un dermatólogo.

La labor de los padres

Los psicólogos apuntan al trabajo que deben realizar los padres ayudando a sus hijos a aceptarse tal y como son y a desconfiar de todo lo que promueven las modas en las redes. Pero las familias también tienen la responsabilidad de controlar la exposición de sus hijos a ciertos contenidos. Karen Cavalho, Doctora en Psicología Clínica y Psicopatología, analiza este problema apuntando a que “vivimos una realidad de precocidad para todo” y “hay una obsesión global por no envejecer” “Los medios hacen que estas preocupaciones lleguen a los más jóvenes pero ¿quién facilita esta compra compulsiva y por qué no hay una vigilancia sobre lo que los niños miran en Tik Tok? Y es que, para la psicóloga “los niños no tienen madurez para entender lo que están viendo en redes sociales y es fácil caer en la imitación. Escuchan mensajes dirigidos a un público de mayor edad y se ven influenciados”. Así pues, una observación activa por parte de la familia ante lo que sus hijos consumen y compran a través de internet, puede evitar problemas mayores.

La mejor manera de frenar la tendencia de la cosmeticorexia está en la divulgación, a través de los mismos canales, de los peligros que implica utilizar productos inadecuados y, sobre todo, innecesarios.

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